- ¿ Asi que usted es su psiquiatra?- sobrandolò, preguntò el milico.
- Si fui su psiquiatra, oficial.- respondió.
-¿ y usted lo mandó por esos lugarsitos?-
-sabe que...- continuó el oficial- ¡No le creo nada!, ¡Usted es un hijo de puta!
- ¡Gutierrez!¡LLevatelo!
Y asi concluyó el comisario con el interrogatorio. El psiquiatra, que en realidad necesitad urgentemente atencion, permaneció detenido hasta tanto los procedimientos lo permitiesen. Mientras tanto en reiteradas ocasiones se acuchilló sus desesperanzas, sus sucias patogenidades, entregó con total felicidad su asiento a un par de morochos... No le importó un carajo nada nunca mas en la vida. Pasaron seis dias y antes del juicio, fallecio producto de una cataplexia.
miércoles, 10 de junio de 2009
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